Charrería

Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad


Entrevista con el Licenciado José Arturo Jiménez Mangas
Presidente de la Asociación Nacional de Charros

Fotografías: Alejandra Armendáriz L. M.
www.alejandraarmendariz.com

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A finales de 2016, durante la XI Sesión del Comité lntergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que se llevó a cabo en Addis Abeba, Etiopía, se declaró a la Charrería Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un logro muy justo para el deporte nacional, que envuelve en sus suertes y en sus colores, gran parte de la cultura de un pueblo que vibra y que hereda sus costumbres de generación en generación. Un hecho muy significativo, sobre todo en estos momentos en que defender las tradiciones, lejos de ser lo normal, resulta un acto de gran valentía.

chLa Charrería, tradición ecuestre en México
La conquista de México marcó un cambio estructural en los pueblos mesoamericanos. Los conquistadores trajeron elementos desconocidos para éstos, entre otros, las armas de fuego y el caballo. La actividad ganadera jugó un papel importante en la economía e influyó en las costumbres y en la conciencia colectiva de la sociedad rural. Durante la segunda mitad del siglo XVI y principios del XVII, el ganado se multiplicó aceleradamente en la Nueva España y luego se estabilizó. Se propició la concentración de extensiones de tierra denominadas Estancias, y a los beneficiarios se les obligaba a poblarlas con números importantes de ganado. En la segunda mitad del siglo XVIII, las estancias mexicanas por excelencia fueron las de ganado mayor y las de cría de ganado caballar y mular, las cuales alcanzaron un desarrollo importante en el centro y norte del país, entonces fue necesario amansar y arrendar a los caballos que servirían para el manejo del ganado, surgiendo así los arrendadores, quienes desempeñaban su tarea con conocimiento obtenido por tradición oral, originándose la equitación mexicana. La crianza del ganado llevó a crear sistemas de control como los herraderos, donde se marcaba y se registraba el ganado. Los encargados de efectuar esta faena eran los vaqueros, quienes recurrían al uso de la reata para lazar a la bestia, derribarla y marcarla. Los herraderos, además de faenas de campo, también eran motivo de convivencia, ya que participaban jinetes de otros ranchos, rompiendo así con la monotonía del trabajo diario. Surgieron también los capaderos (coleaderos), tusaderos y otra serie de juegos a caballo. Ese fue el origen de los charros mexicanos.

La crianza del ganado llevó a crear sistemas de control como los herraderos, donde se marcaba y se registraba el ganado.

Desarrollo Histórico
En el siglo XVIII la economía de la Nueva España tuvo un importante desarrollo. Las haciendas y ranchos aumentaron su producción, hubo mucha carga de trabajo para los vaqueros, sin embargo, una vez cumplido, se dedicaban a convivir, siendo este uno de los factores que dio vida a la charrería.
La vestimenta del jinete del campo recurrió a la gamuza para la confección de sus prendas por ser un material más resistente a los ordinarios. Se llevan sobrepuestas prendas hechas de piel como calzoneras y chaparreras. Hay en el país abundancia de plata, la cual se aplica en la vestimenta. De igual manera, se crea una tradición ecuestre que se transmite de generación en generación; se doma, amansa y monta a la mexicana, surgiendo la silla de montar mexicana. Aparece también el floreo de reata. Esta manera de montar utiliza herramientas diferentes a las traídas por los españoles; frenos, espuelas y estribos tienen un diseño original. La silla de montar, sombreros, trajes, botonaduras, bordados y corbatas son elaborados por finos artesanos.

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En el siglo XIX, México logra su independencia pero también sufrió invasiones de potencias extranjeras, tales como la invasión Norteamericana y la Intervención Francesa. Durante las luchas armadas muchos insurgentes destacaron por sus proezas a caballo. A finales de siglo, durante la etapa del Porfiriato (1877-1910) la gran propiedad se dedicó a extender sus dominios y acrecentar sus áreas de ganadería, dedicándose a ella un mayor número de trabajadores, para quienes era de vital importancia el uso del caballo. Hubo quienes comenzaron a realizar las lides charras como espectáculo, diferenciando las labores ordinarias, de aquellas realizadas por diversión. Destaca en este período histórico y en el de la Revolución Mexicana la figura de Emiliano Zapata como uno de los íconos más representativos de la Charrería.

A finales del Porfiriato, la tradición charra estuvo a punto de perderse. Sin embargo hacia 1921, terminadas las contiendas bélicas y bajo el gobierno del Gral. Álvaro Obregón, se desarrolla una política de Estado con el fin del regreso a las costumbres y artes mexicanas. Así, un grupo de charros establecidos en la Ciudad de México, decide recuperar esta tradición, constituyendo la Asociación Nacional de Charros, A.C., la cual crea los estatutos para organizar la charrería en todo el país, fundando asociaciones en todo México, marcando un “renacimiento” de la charrería en el México posrevolucionario. A partir de los años veinte y treinta la estampa del charro acompañado de su china poblana bailando el jarabe tapatío o montando a caballo, se fue posicionando como imagen para identificar “lo mexicano”, sin embargo, fueron los medios de comunicación masiva los que más contribuyeron a la consolidación de la imagen. Hacia 1933 el Presidente Abelardo L. Rodríguez reconoce a la charrería como “deporte nacional”, adquiriendo así una importante presencia, ya que al formarse la Confederación Deportiva Mexicana, ésta solicitó la organización de federaciones, fundándose así la Federación Nacional de Charros. El cine contribuyó a consolidar la figura del charro y ésta a su vez, permitió que la industria cinematográfica mexicana y posrevolucionaria se fortaleciera.

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La entrevista…

¿Cómo nació la inquietud de luchar por esta declaratoria?
Desde hace muchos años se tuvo el anhelo de conseguirla y es hasta el 23 de marzo de 2011 cuando se formaliza la solicitud a la UNESCO, mediante un escrito firmado por ocho Asociaciones de Charros y 14 Artesanos, encabezados por la Asociación Nacional de Charros, A.C. presentando la candidatura de la Charrería, para ser postulada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
El expediente se elaboró bajo la premisa de que la Charrería realza valores como la igualdad, la equidad y la solidaridad, toda vez que entre sus practicantes no existen jerarquías y puede ser realizada por hombres y mujeres. Asimismo, las comunidades charras, a través de la cooperación mutua, integran redes sociales promoviendo la solidaridad, mejorando las condiciones para la práctica de la Charrería, así como para incentivar el desarrollo de un importante número de sectores productivos y sociales cuyos productos son utilizados en su práctica.

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A partir de los años veinte y treinta la estampa del charro acompañado de su china poblana bailando el jarabe tapatío o montando a caballo, se fue posicionando como imagen para identificar “lo mexicano”.

¿Con qué organismos se aliaron para lograr esto?
• Secretaría de Educación Pública.
• Universidad Autónoma de México.
• Instituto de Investigaciones Históricas.
• Instituto de Investigaciones Estéticas.
• Instituto de Investigaciones Sociales.
• Instituto Nacional de Antropología e Historia.
• Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
• Instituto Mexicano de la Juventud.
• Federación Mexicana de Charrería.
• Asociación de Charros de Huichapan, Hidalgo.
• Asociación de Charros de Polotitlán, Edo. de México.
• Asociación de Charros de Jalisco.
• Asociación de Charros de la Cuenca del Papaloapan, Oaxaca.
• Asociación de Charros Regionales de San Juan del Río, Querétaro.
• Asociación de Charros de Morelia, Michoacán.
• Asociación de Charros de la Tuna Alta, Jalisco.

¿Qué requisitos reúne la Charrería, que la hizo merecedora a la declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad?
La imagen que ha representado la mexicanidad más frecuentemente es la del charro, ese varón que usa traje propio para montar a caballo, un sombrero de ala ancha y que lleva una soga en la mano. Esta imagen ha dado la vuelta al mundo y es reconocida en todas partes como propia de México, a pesar de la pluralidad cultural y étnica que contiene la nación. Se convirtió en un símbolo nacionalista en la segunda y tercera década del siglo XX, cuando el Estado posrevolucionario desplegaba todas las estrategias posibles para unificar a la nación y lograr la paz social. Por una parte representa un discurso nacionalista y una supuesta modernidad; por otra, construye una identidad afincada en un pasado mítico que se proyecta al futuro acorde con el nuevo contexto. El charro y la charra representan los valores éticos y morales de la familia mexicana.
La fiesta charra es actualmente donde se pone en escena todo un discurso conformado por signos visuales como los trajes, los caballos, las habilidades deportivas, las artesanías; y también los signos auditivos como la música, el argot, los dichos y refranes y lingüísticos (los relatos escritos y orales, la historia charra, los discursos) sobre la mexicanidad.
El charro ha sido útil para el proceso de producción de la imagen del estado nacional mexicano, tanto para el consumo internacional, para consumo interno, para el turismo y en las fiestas nacionales y cualquier otro momento social o cultural en el que se trate de mostrar de un solo golpe la imagen de lo mexicano.

El charro y la charra representan los valores éticos y morales de la familia mexicana.

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Por otra parte, la práctica de la charrería involucra un número importante de sectores productivos y sociales, entre los que destacan:
• Criadores de caballos y ganaderos de bovinos.
• Arrendadores de caballos.
• Productores rurales de forraje y alimentos para caballos y ganado
• Transportistas de caballos y ganado.
• Veterinarios y herreros.
• Artesanos de fustes, talabartería, herrajes, textiles, cuartas, bordadores en pita, machetes, mantillas, sarapes y arreos para caballo.
• Fabricantes de reatas.
• Fabricantes de artículos para caballos.
• Sombrereros.
• Herreros y orfebres fabricantes de espuelas, frenos, cabezadas y hebillas.
• Empresarios de espectáculos, arrendadores de equipo para espectáculos.
• Locutores.
• Grupos musicales; mariachis, bandas de guerra.
• Sastres y costureras tradicionales.
• Herreros fabricantes de botonaduras.
• Reboceros y fabricantes de corbatas y fajas.
• Zapateros, fabricantes de botas y botines.

¿Cuál es la importancia de este logro?
I. Contribuye al conocimiento y entendimiento de la Charrería, en tanto patrimonio inmaterial, desestigmatizando su percepción como mero espectáculo y fomentando su transmisión a nuevas generaciones.
II. Es un medio de difusión a nivel mundial de la Charrería, mostrando su importancia y riqueza.
III. Se podría utilizar como medio para incentivar el diálogo intercultural y la cooperación internacional, a través de la existencia de comunidades charras en otras partes del mundo, cumpliendo así con uno de los grandes objetivos de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.
IV. Nuevas oportunidades de desarrollo a pequeños productores y artesanos para comercializar éticamente los utensilios, accesorios y servicios relacionados con la práctica de la Charrería.

¿Qué responsabilidades les da a los dirigentes de la Charrería?
Representa un compromiso tanto de las comunidades portadoras, en este caso los charros, charras y todas las personas que se vinculan con esta tradición, como de las instancias gubernamentales, académicas y de la sociedad civil, para su salvaguarda, la cual implica la preservación de procedimientos y utensilios; así como su transmisión a las nuevas generaciones a través de la óptica del desarrollo sustentable.

¿Qué derechos o privilegios le da esto a la Charrería?
El Patrimonio Cultural Inmaterial, de acuerdo a la definición de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial,
•“[son] los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así, a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana”.

La Charrería nos da identidad nacional, resaltando los valores morales y éticos que siempre han distinguido al mexicano.

¿Esto posiciona a nuestro deporte nacional, a nivel mundial?
La Charrería es una forma de vida en las áreas culturales, sociales y deportivas, nos da identidad nacional, resaltando los valores morales y éticos que siempre han distinguido al mexicano, contribuyendo al conocimiento de nuestro país en un ámbito cada vez más globalizado y necesitado de mantener las expresiones culturales como es la nuestra.

Muchas gracias Don José Arturo por esta entrevista para Passion PRE.
Muchas gracias a Passion PRE por ayudarnos a difundir este importante logro.

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