¿Cómo presentar a los ejemplares en movimiento en un concurso Morfo-Funcional ?

Antonio Moya Almendral
Artículo compartido por ANCCE.
Fotografías: Fabián Navarro.

Se define como concurso Morfológico oficial de caballos de Pura Raza Española, aquella competición de caracteres raciales (definidos en el prototipo vigente) entre los ejemplares, machos y hembras, inscritos en el Libro Genealógico del PRE, que reúnan las condiciones establecidas en el presente Reglamento. Esta disciplina valora la belleza del ejemplar, basada en el actual patrón racial de la raza, y las aptitudes físicas para los movimientos (paso, trote y galope).

CABALLO 1

Asistir a un concurso morfo-funcional tiene varias fases:
En primer lugar, la fase de preparación, que transcurre en las instalaciones donde se ubica el caballo y que consiste en la puesta en forma del ejemplar y su entrenamiento para mejorar tanto los aires como la condición física y su posición en estático.
En segundo lugar, la fase de traslado y ubicación del ejemplar en el recinto del concurso, fase en la que debemos tener especial cuidado y encargarnos de mantener al ejemplar en las mejores condiciones posibles para que no pierda la condición física adquirida con el entrenamiento, y no surja ninguna lesión que pueda mermar la calidad de su presentación. Por tanto, debemos trasladar al ejemplar en un medio de transporte adecuado y con las protecciones necesarias para evitar lesiones y golpes; así como prever tantas paradas como sean necesarias, más aun si el viaje es largo. El traslado debe ser lo más cómodo posible para el caballo, ya que deberá competir en los días posteriores sin contar con mucho descanso tras el viaje. En esta fase, hay que cumplir con el condicionado sanitario exigido por el concurso, llevando a nuestro caballo vacunado, desparasitado y en un estado sanitario óptimo, con su pasaporte correspondiente y su guía de transporte, en caso de que sea necesario.
En tercer lugar, la fase del concurso, en la que no solo cabe referirnos a la salida a pista para realizar la prueba, sino a la adaptación del ejemplar una vez llegue a las instalaciones en las que permanecerá de forma temporal. Durante los días de estancia tenemos que atender al caballo lo mejor posible, teniendo en cuenta que llega a una cuadra nueva con unas condiciones diferentes a las que no está acostumbrado, careciendo de comodidades como la amplitud de su cuadra, el bebedero automático, etc. pudiendo todo esto hacer que su condición física se vea alterada para el día de la presentación.
En cuarto lugar, la fase de presentación, tema principal de este reportaje. Debemos presentar al ejemplar en la mejor condición posible, limpio, con un equipo según indica la reglamentación y sin elementos auxiliares que puedan camuflar defectos en su presentación como vendas, tintes de pelo, pinturas de cascos o cualquier otro elemento que esté prohibido en el actual Reglamento.
En cuanto al presentador, debe ir acorde con el traje tradicional o bajo las condiciones que marquen las normas del concurso vistiendo con decoro.
La fase de presentación comienza una vez el ejemplar entra en pista comenzando con una o varias vueltas de reconocimiento al paso donde el juez o jueces toman una primera impresión del animal. Es importante recordar que en estas primeras vueltas no se valoran a los ejemplares en sí, sino que se hace una observación de ellos en conjunto; por tanto, lo más importante es llevar al ejemplar sin tensiones y sin obligarlos más de lo estrictamente necesario, ya que en esta fase se observan las diferentes regiones en movimientos y sobre todo, la mecánica del paso.
Hay que tener en cuenta que un paso con buena mecánica que marque claramente y que sea franco será más valorado que uno que tenga un paso sobre huella y los tiempos no sean claros o los comprometa llegando a la lateralización, y en el peor de los casos, a la ambladura.
Finalizada esta fase de contacto, comienza la fase de competición, los ejemplares saldrán de uno en uno a pista para ser valorados. Desde este mismo momento, debemos poner el máximo interés para sacarle el mayor partido posible a nuestro ejemplar.
En este punto, me gustaría hacer especial hincapié en la función que deben tener los ayudantes de los presentadores. En la mayoría de los casos esta ayuda altera el estado del caballo, poniéndolo en una sobre excitación que contribuye a estresar en grado sumo al caballo cuando la verdadera función del ayudante de presentador debe ser intervenir únicamente en caso de necesidad o peligro.

El presentador debe ir acorde con el traje tradicional o bajo las condiciones que marquen las normas del concurso vistiendo con decoro.

CABALLO 2

Continuando con la presentación en pista.
Comenzamos con un largo de pista al paso. Una vez, insisto en que tenemos que llevar al caballo sin tensión, con una actitud de avanzar, manteniendo la secuencia del paso sin romper el aire. No debemos caer en errores que pueden hacer que un paso de calidad merme su puntuación. Tenemos que huir de sobrecargar las espaldas llevando la cabeza excesivamente baja o incluso la cabeza por detrás de la vertical evitando tensión porque lo único que conseguiremos es llevar a nuestro caballo en una posición antinatural, liberando mucho peso del posterior y perdiendo el contacto, lo que nos llevará a tener un peor control del caballo y por defecto, irá falto de rectitud. En este caso, las pisadas no serán simétricas y el aire será menos valorado.
Bien hay que decir que, en ocasiones, vemos presentar caballos sin rectitud para camuflar ligeras desviaciones de los miembros sobre todo anteriores en este aire.
Es importante tener en cuenta que la rectitud influye en la mecánica. Un paso torcido en cuerpo y trayectoria es un defecto leve, que será valorado en torno al 4 ó 5, según el Manual de Juzgamiento, mientras que una ligera desviación de extremidades que no afecte al equilibrio, recibirá un 7, y en el caso de un paso con una muy buena rectitud podrá darnos una nota de hasta 8, 9 ó 10 puntos.

Tenemos que llevar al caballo sin tensión, con una actitud de avanzar, manteniendo la secuencia del paso sin romper el aire.

CABALLO 3

Como resumen, debemos tratar de conseguir un paso regular, mecánico, definido en los tiempos, con rectitud, amplitud, fluidez y con un buen empleo de la línea superior.

Siguiendo con la presentación, tras el paso tocan varias vueltas de galope, que deben ser más de cuatro, regulares, de calidad y sin romper el aire. Para ello, tenemos que poner al caballo en una actitud de equilibrio con tendencia cuesta arriba. Lo ideal es comenzar la vuelta al paso para hacer una transición al trote y luego pasar al galope; sobre todo, en ejemplares jóvenes que tienen menos preparación y equilibrio en las vueltas.
Hay que huir de hacer correr a los ejemplares ya que así perderán el equilibrio, la regularidad y la tendencia cuesta arriba, y no es precisamente lo que los jueces valoran en este apartado.
En el galope debemos buscar la claridad de los tiempos -huyendo del galope desunido, trocado o del galope en cuatro tiempos- la regularidad, la soltura, la elasticidad, la impulsión, la suspensión y la tendencia cuesta arriba, así como la rectitud. En conclusión, debemos mostrar la calidad del aire y no la velocidad del mismo, ya que al correr se pierde el ritmo, se pueden comprometer los tiempos y, sobre todo, alterar el equilibrio sobre las espaldas y el lateral, defecto que considero de los más grave y difícil de corregir.
Con respecto al trote, procederemos a hacer un largo y medio de pista. Teniendo en cuenta que el trote (elevación de la rodilla y actividad de los corvejones) en el Pura Raza Española es una cualidad racial, buscaremos un aire regular, amplio, con suspensión, impulsión y cadencia. Para obtener un buen resultado, de nuevo, debemos huir de las carreras porque perdemos la regularidad y tendemos a romper el aire.
Tenemos que buscar el punto de equilibrio para que el ejemplar -con regularidad y con soltura- mantenga un ritmo determinado sin forzarlo, ya que rompería la mecánica y el aire, obteniendo una nota baja. Siempre será mejor valorada una presentación fluida con trancos regulares que una presentación de trancos aislados o con poca continuidad aunque parezcan de mejor calidad.
Un buen trote está en la mecánica, la regularidad, el ritmo y el equilibrio. Para obtener una nota de aceptable en adelanta debe primar la amplitud, la impulsión, la rectitud, la elevación como característica racial y la ausencia de desviaciones en la trayectoria de las extremidades.
Para sacar el mayor partido posible a cualquier ejemplar, la presentación en pista debe transmitir todo lo anteriormente descrito, y por supuesto, asegurarnos de que nuestro ejemplar cuenta con una buena forma física gracias a un correcto entrenamiento, sin lesiones y ni tensiones.

Siempre será mejor valorada una presentación fluida con trancos regulares, que una presentación de trancos aislados o con poca continuidad.

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