Dieta Mediterránea … estilo de vida… comidas compartidas… celebraciones… tradiciones…

PrintEsta es una herencia cultural, que a partir de la simplicidad y la variedad, ha dado lugar a una combinación equilibrada de alimentos, basada en productos frescos y de temporada.Abraza a todos los pueblos de la cuenca mediterránea, constituidos de paisajes, cultivos y técnicas de cultivo, de mercados, de espacios y gestos culinarios, de sabores y perfumes, de colores, de tertulias y celebraciones, de leyendas y devociones, de alegrías y tristezas, de innovación y de tradiciones.

Herencia… cultura… equilibrio… cultivos…

FONDO MED

Esta dieta, transmitida de generación en generación, ha ido evolucionando, incorporando sabiamente nuevos alimentos y técnicas, fruto de la posición geográfica estratégica y de la capacidad de mestizaje de los pueblos mediterráneos.

Una dieta definida con una sola palabra: equilibrio

Patrimonio cultural evolutivo, dinámico y vital
Los alimentos no son en el Mediterráneo, meramente nutrientes. Convocan. Las palabras de Plutarco en su obra Vidas Paralelas ilustran con una sencilla perfección esta realidad: “Los hombres se invitan, no para comer y beber, sino para comer y beber juntos”.
Y cuando hablamos de ingredientes, a la trilogía trigo, vid y olivo, a las legumbres, a las verduras, a las frutas, al pescado, a los quesos, a los frutos secos, hay que añadir un condimento esencial: la sociabilidad.
La Dieta Mediterránea se caracteriza por la abundancia de alimentos vegetales, como pan, pasta, arroz, verduras, hortalizas, legumbres, frutas y frutos secos; el empleo de aceite de oliva como fuente principal de grasa; un consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos (yogurt, quesos) y huevos; pequeñas cantidades de carnes rojas y el vino, que se consume generalmente durante las comidas.

El Mediterráneo, del latín mediterraneus, mar entre tierras
El Mediterráneo es “ese ser profundo”, en palabras de Braudel, “suma interminable de azares, accidentes y logros repetidos”… a menudo bajo la “luz trágica” de la que hablaba Camus. El Mediterráneo ha trascendido el ámbito geográfico y ha elevado el término a la categoría de concepto, de personalidad histórica, de lugar cargado de representaciones.
Es evidente que esta percepción se ha ido fraguando en épocas cercanas. El “nuestro mar” de Herodoto, el “mare nostrum” de Julio César, el “mar de los Rum” de los textos árabes, el “mar blanco” de los turcos o el “mare mediterraneum” de Isidoro de Sevilla.
El Mediterráneo es un periplo de ideas, de conocimientos, de personas que a lo largo de milenios ha ido catalizando buena parte de los progresos culturales que han conformado la civilización occidental, tal como la entendemos desde nuestra visión contemporánea.

DIETA 1

Paisajes… sabores… salud… simplicidad…

El Mediterráneo relaciona a la perfección paisaje, agricultura y cultura
No hay que buscar un Mediterráneo “original”, en el que muchos se obsesionan y se pierden, sino un Mediterráneo “resultante”, dinámico, fruto de energías multiculturales propias y externas, predispuesto a aprender y a enseñar, a recibir y a ofrecer, recreado a diario, sin cesar.
El Mediterráneo es el reflejo de una historia agroforestal, pecuaria y pesquera de decenas de siglos que empieza a forjarse en el Creciente Fértil, en su extremo oriental. Aquellos logros agropecuarios casi increíbles en territorios imposibles, anunciaban su futuro modelado, hasta convertirlo en un paisaje característico, excepcional y singular, tan frágil como obstinado, tan austero como generoso, funcionalmente delicado y casi siempre al límite de sus posibilidades.
Este espacio físico y cultural más difícil de explicar y definir que de sentir y de entender, también ha ido sedimentando, a lo largo de milenios unos hábitos alimentarios que le son propios, que son reconocibles y descritos y que trasladan a la mesa paisajes y culturas diferenciadas y singulares.
La mítica trilogía mediterránea – trigo, vid y olivo – se mantiene vigente en un paisaje, clásicamente de secano, que se adapta a estos cultivos y que estos cultivos, a su vez, caracterizan, instalándose y distribuyéndose inteligentemente en su accidentada orografía, combinados con huertas frutales y retales de bosque secundario. Juntos, conforman su típico mosaico agroforestal y pecuario, en el que destaca, como seña de identidad, el cultivo en terrazas con muros de piedra seca, habilidad, inteligencia y esfuerzo combinados, para transformar en terrenos agrícolas horizontales, pendientes a menudo impracticables.

DIETA 2

El Mediterráneo relaciona a la perfección paisaje, agricultura y cultura. Jean Mayer afirma que “los accidentes geográficos, el clima y los acontecimientos históricos han propiciado que en la cuenca mediterránea se produjeran una selección de alimentos y una manera de cocinar…” Desde la Antigüedad, el alimento y lo sagrado han ido de la mano, como la mesa y la literatura o la actividad física. No es una simple casualidad que una máxima como mens sana in corpore sano, haya surgido de aquí, o que Deméter, diosa de la Agricultura, madre nutricia, hiciera a los hombres, a través del grano, diferentes de los animales. El cultivo de la tierra y el cultivo del alma, -el cultura animi- son hijas de una misma y antigua raíz griega, que expresa de forma sintética el estilo de vida, la diaita, nuestra Dieta Mediterránea. De una misma raíz, en ese caso latina, proceden también saber y sabor y ello no es casual y sí significativo. Tampoco es una casualidad que el olivo – como el laurel – coronara la gloria en los estadios o que hablar y comer tengan el mismo jeroglífico en la escritura egipcia. Las palabras de Plutarco ilustran con una sencilla perfección, esta relación: “No nos sentamos a la mesa para comer, sino para comer juntos”.

Olivo… evolución… patrimonio… vid… hábito… historia… trigo…

PIRÁMIDE DIETA

Historia
A lo largo de milenios los pueblos mediterráneos han sedimentado hábitos propios.
Iberos, Celtas, Griegos, Romanos, Bárbaros y Árabes, todos han contribuido a establecer la actual “trilogía mediterránea” de pan, aceite y vino. Desde el Próximo y Medio Oriente llegaron al Mediterráneo los cereales, las legumbres, la zanahoria, la cebolla, los ajos, la ciruela, el melocotón, el cerezo, el albaricoque, el manzano, el peral, el nogal, el avellano y el castaño. De Europa provienen la remolacha, la achicoria, la col y los espárragos; de Lejano Oriente, los garbanzos, el sésamo, el pepino, la berenjena, la mostaza, la albahaca, los cítricos, el mijo de India; del Sudeste asiático y Oceanía el arroz, el romero, la pimienta, el sésamo, el cardamomo, el jengibre, la albahaca, el pepino, la sidra, la caña de azúcar; de África, el melón, la sandía, los dátiles; y de América, el maíz, la judía, la patata, el tomate, el pimiento, el calabacín, la calabaza. Pocas comidas mediterráneas serían imaginables sin estas aportaciones.
Hipócrates, que practicaba ese estilo de vida, dos mil cuatrocientos años antes orientaba sus esfuerzos en la misma dirección: “Debemos procurar que la gente muera joven lo más tarde posible”.
El 16 de noviembre de 2010, la UNESCO acordó inscribir la Dieta Mediterránea en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Principios básicos de la Dieta Mediterránea:
1. El aceite de oliva será la principal grasa de adición.
2. Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres, champiñones y frutos secos.
3. El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) formarán parte de la alimentación diaria.
4. Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados.
5. Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos.
6. La carne roja se consumirá con moderación y mejor si es parte de guisos y otras recetas. Las carnes procesadas se consumirán en cantidades pequeñas y como ingredientes de bocadillos y platos.
7. Se consumirá pescado en abundancia y huevos con moderación.
8. La fruta fresca debe ser el postre habitual.
9. El agua es la bebida por excelencia. El vino debe tomarse con moderación y durante las comidas.
10. Realizar actividad física todos los días.

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