Don Ángel Peralta – El Centauro de las Marismas

Entrevista de Mónica Bay

Escanear0035Passion PRE tuvo el privilegio de estar con Don Ángel Peralta, en su Rancho “El Rocío”, en Puebla del Río, mágico escenario para una rica charla llena de nostalgia, experiencias y de profundos conceptos acerca del mundo del caballo y el toro.

Maestro ¿Cómo le nació la afición a los caballos y a los toros?

Yo soy de este pequeño pueblo, Puebla del Río, donde siempre ha habido muchos caballistas muy buenos, de ahí me aficioné a ir con ellos a los tentaderos. Cuando yo empecé, no había visto nunca torear a nadie. Tuve unos profesores magníficos que son los enemigos. Los enemigos sirven en la vida para aprender, porque uno se estimula, son los que provocan la superación. Y los amigos son para compartir los triunfos.

¿Y quienes eran esos enemigos de los que aprendió?

Bueno, como yo no pertenecía al mundo del toro, siempre había a quien no le parecía bien lo que hacía y entonces me criticaban muy duramente. Yo aprovechaba la crítica para corregir aquello que no estaba bien, pero lo que creía que podía ser una aportación más al toreo a caballo, lo dejaba. Así pude crear una escuela, un estilo propio.

¿Cuál fue su primer caballo importante?

Mi primer caballo fue “Favorito”, empecé a torear con él sin cabezada, después se me ocurrió ponerme las riendas en la cintura para banderillear a dos manos. Ese fue el primer caballo torero que tuve. Él me enseñaba a mí y yo a él.

¿Cuál ha sido el caballo con el que se acomodó más?

He tenido muchos caballos buenos. Llevo cincuenta y tantos años en esto, he toreado seis mil toros. Tuve una yegua mexicana que me regaló Antonio Aguilar y otro caballo que yo le llamaba “El Mexicano”, que fue el que me ayudó a cortar el primer rabo que se cortó en Sevilla. Entre otros caballos que han sido importantes para mí está “Cabriola”, que también me regaló Antonio Aguilar, “Ingenioso”, “Jabato”, que hacia quiebros por los dos lados, en fin, he tenido cantidad de caballos muy buenos.

¿Qué lenguaje usa para comunicarse con sus caballos?

Los caballos entienden perfectamente cuando se les habla, pero no porque entiendan la palabra, sino entienden el tono. Saben que si se les habla fuerte, se les está riñendo, o si se les habla suave, los caballos lo comprenden perfectamente. La voz complementa los mandos del jinete.

“Quiero morir en la Puebla, que así lo dice mi sino. Y que vaya mi caballo bien unido a mi destino y que quede del Centauro honda huella en su camino…”

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Centauro de las Marismas

Centauro de las Marismas

¿Qué es lo primero que le llama la atención de un caballo?

Su morfología y su conformación, pero sobre todo, lo que hay en su interior, sus condiciones de bondad, de entrega, si se deja manejar. Me fijo mucho en que el caballo tenga posibilidades para ser artista. Que tenga expresión. Como una persona, que debe tener expresión en la mirada y buena conversación, si no, no dice nada. Al caballo hay que conocerlo, verlo varias veces, montarlo, sentir sus reacciones, porque aunque sea bonito, si no tiene cualidades para ser montado, no sirve. Hay que lograr que los movimientos del caballo sean la prolongación de la mente del jinete. Y esto se logra a través de las piernas y de las manos. A un caballo no se le enseña a palos, hay que convencerlo. El caballo debe tenerle respeto al jinete, pero también debe confiar en él. Debe saber que el hombre no lo lleva al peligro, sino que le ayudará a salir de él. Si en la plaza hay tres voluntades distintas -la del hombre, la del caballo y la del toro- no puede haber arte, porque no hay compenetración entre uno y otro. Cuando el caballo se convence de que el hombre lo va a ayudar, se convierten en uno solo: Centauro. El caballo se entrega al hombre y se deja guiar por él. Entonces hay dos voluntades, la del Centauro y la del toro. Y es ahí, cuando el arte es posible.

¿Qué necesita tener un caballo para ser torero?

Necesita valor y miedo. Miedo entendido como respeto. Porque si el caballo no tiene respeto al toro, choca con él. El caballo debe confiar en el jinete y después debe ir al toro, pero colaborando. Es como un baile, una pareja que se compenetra con la música. El caballo debe ser valiente y tener velocidad relativa, no para correr del toro, porque torear no es correr, sino por si la necesita, más no para usarla a cada momento. Torear a caballo es dejar llegar al toro, que crea que va a coger al caballo, entonces hay que templarlo, llevarlo a la velocidad del caballo, traerlo toreado. Un caballo torero debe tener arrogancia y prestancia, debe ser un caballo agradable a la vista. Hay que someter al caballo delante de una fiera como es el toro, sin que se descomponga, siguiendo las reglas de equitación. El arte del rejoneo es conservar la doma, dentro del peligro que implica la presencia del toro.

Arrogancia y prestancia

Arrogancia y prestancia

¿Qué le apasiona más, el toro o el caballo?

Los dos. Amo tanto al caballo, como al toro, porque sin uno de los dos, no hubiese yo podido llegar a ningún sitio.

¿Cómo ha manejado el miedo?

El valor es una mezcla de aspiración y de seguridad en uno mismo. El miedo desaparece cuando uno tiene seguridad en sí, entonces hay valor. Cuando uno no tiene seguridad en lo que hace, entonces hay miedo.

¿Qué significa para usted el amor?

El amor es lo más importante en la vida, porque sin amor no se puede vivir. El amor es el alimento del espíritu.

¿Cómo conoció a Antonio Aguilar?

En los años 50´s fui a torear a México y en una reunión de charros, amigos míos, Antonio empezó a cantar y le sugerí que lo hiciera sobre un caballo y le regalé uno que se llamaba “Lirón”.

Entonces ¿fue de usted la idea de que él hiciera su espectáculo sobre caballos?

Sólo lo sugerí y a él le pareció buena idea, así lo hizo y le fue muy bien. Dio la vuelta a toda América, acompañado de su mujer, Flor Silvestre y de sus hijos. Antonio y yo intercambiábamos muchos caballos, yo le mandaba unos y él me mandaba otros.

“Quiero morir en la Puebla, que así lo dice mi sino. Y que vaya mi caballo bien unido a mi destino y que quede del Centauro honda huella en su camino…”

¿Cuál es la faena más importante que recuerda?

La más importante fue cuando corté el rabo en Sevilla en 1971. Ese año tuve mucha actividad, corté muchas orejas y rabos, actué en Sevilla, Madrid, Granada, Barcelona y otros muchos sitios. Fui a varias partes de América, a México, a Venezuela, a Colombia, Ecuador y Perú.

¿Qué nos puede decir de la diferencia entre la embestida del toro español y el toro mexicano?

El toro mexicano es menos violento que el español, aunque hoy se está cultivando la forma de embestir del toro para que sea más suave al caballo, porque en mi época los toros eran más fieros, apretaban mucho, ahora son más nobles, tanto para caballo como para el torero de a pie.

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¿Cree que se les ha pasado la mano a los ganaderos en sus cruzas y ahora ya los toros son muy sosos?

Es que ahora los toreros quieren un toro que no los moleste mucho, un toro suave para hacer faenas bonitas. Ahora embisten con más temple, pero con bravura. La bravura se selecciona hacia lo que uno quiere. Para el caballo está seleccionado al temple, que no tenga brusquedad. Y en el toreo a pie, está seleccionado para que le repita al torero. El torero debe lograr que el toro repita, porque las faenas tienen que estar ligadas, no se puede ligar una faena si el toro no repite y cuando no repite el toro, no hay emoción.

Escanear0069¿Qué consejos le daría a un jinete?

La equitación hay que sentirla. Lo más difícil que hay, es la compenetración entre la pierna y la mano del jinete. Hay quien busca una martingala, una maña, pero en el equilibrio de la pierna que impulse y la mano que le coge, es donde está el tacto ecuestre del jinete y muy pocos lo consiguen.

¿Qué opina de los rejoneadores actuales?

Hay muchos rejoneadores buenos. Cada uno con su estilo y su especialidad. El toreo es una asimilación del arte y cada uno lo interpreta de forma distinta. Yo siempre que voy a los toros disfruto, porque tanto a caballo como a pie, todos tienen algo bueno.

¿Qué rituales acostumbraba antes de torear?

Antes de la corrida me encomendaba siempre a la Virgen del Rocío o a Dios. Siempre tenía la costumbre de rezar un poco. En la vida siempre hay que tener fe. Sea la religión que sea, hay que confiar en alguien y uno se da cuenta ya que pasan los años, ya que la muerte se acerca, ahí es cuando uno quiere agarrarse a lo que sea. Sin fe no se llega a ningún sitio. Ni todo el mundo se compara con lo que hay en el universo. Necesitamos fe para confiar en nosotros mismos.

“En las fiestas cortesanas nació el toreo a caballo… ¿Y fue en abril…? ¿O fue en mayo…? ¿O en esas tardes lejanas…? ¿O en esas dulces mañanas en que en cien competiciones, entre lanzas y rejones, caballeros de hidalguía luchaban en su porfía por atraer corazones…?”

 

Escanear0011Cuéntenos un poco de su Rancho “El Rocío”…

Este rancho se dedica principalmente a la siembra de arroz. Tenemos caballos, aunque la mayoría están en una finca en el centro de Francia. Antes teníamos muchos toros bravos, pero los quité porque bajaron las corridas, bajaron mucho los precios y es muy caro sostener una ganadería. Ahora tengo poco, ya solamente como gusto personal.

Cuéntenos de sus andanzas como actor…

Ava Gardner estuvo aquí en una ocasión, porque hice un guión para una película que íbamos a hacer. Yo estaba rejoneando y puse banderillas, cuando me vio, quiso hacerlo ella y se cayó del caballo, entonces le dio miedo y se estropearon los planes para la película. Yo participé en dos películas, una con Juanita Reina, llamada “La novia de Juan Lucero” y otra con Marisol, llamada “Cabriola”.
Después hice otros espectáculos, uno fue “Curro Jiménez” y el otro “Don Juan en los Ruedos”, de Salvador Távora, estuvimos en América, España y Francia presentándolo. Actualmente tengo otro espectáculo llamado “Andalucía a Caballo”, el cual tiene una parte de baile flamenco con caballos, una chica bailaora, un número de rejoneo, guitarras en vivo, cantaores, en fin, es muy variado. Hemos estado en los países árabes, en Luxemburgo, en Arles, en Bayona, en Málaga, en muchos sitios. Ahora principalmente lo hacemos aquí en la finca, para grupos de congresistas o turistas.

Escanear0012Además, lleva ya varios libros editados ¿qué lo ha motivado a incursionar en este campo?

Tengo muchos pensamientos que he recopilado durante toda mi vida y es simplemente el deseo de compartirlos. El libro llamado “El mundo del caballo y del toro, a cielo abierto”, es el tercero de esta serie, pero he escrito otros de colección, uno llamado “Caballo Torero”, editado en Alemania, otro llamado “Cucharero”, “La Sabiduría de un Jinete”, “Desde mi Caballo”. Son principalmente de poemas.

¿Qué recuerdos tiene de México?

Muy buenos recuerdos. En México tuve grandes amigos, como Antonio Aguilar y toda su familia, Carlos Peralta, el gran charro Antonio Gil. He coleado con los charros muchas veces, y me hicieron un gran homenaje. Aprendí a bailar el jarabe tapatío y aquí en España enseñé a una chica, para bailarlo en un evento que les hice a los charros.

Muchas gracias Don Ángel, por esta entrevista a Passion PRE.

Al contrario, gracias a Passion PRE.

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