El caballo a través de la historia

El caballo es un animal que nos ha acompañado desde tiempos inmemoriales. Desde la prehistoria, las civilizaciones antiguas; presente en la literatura clásica; compañero del hombre en guerras; en su camino hacia el progreso; en el deporte, desde los primeros juegos olímpicos en el Monte Olimpo, en Grecia; caballos famosos como el de Alejandro Magno y Calígula; en la Edad Media, pieza clave para el combate; con Napoleón en sus conquistas y batallas. El hombre y el caballo, siempre caminando juntos a lo largo de la historia.

José Luis Martínez Arquero

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El origen del caballo se remonta a 55 millones de años, cuando habitó el Hyracotherium (o Eohippus), del cual descienden todos los miembros del género Equus, un herbívoro del orden de los mamíferos, del tamaño de un zorro.
Le tomó miles de años adaptarse al clima y al ambiente, y por ello logró evolucionar hasta lograr su aspecto actual.
Es probable que durante el Pleistoceno, el género Equus se extendiera desde Norteamérica a Eurasia, África y Sudamérica. Después, por alguna causa, los caballos se extinguieron en América.
Diversos hallazgos en cuevas de Europa, demuestran que el caballo era un animal muy abundante durante la edad de piedra en dicho continente ya que se han encontrado suficientes restos de esqueletos dentro y en los alrededores de estas cuevas, lo cual hace sospechar que servían de alimento al ser humano.
Se han encontrado restos de la Edad de Bronce, embocaduras y piezas de arneses, que demuestran que el caballo ya estaba domesticado en esta época.
Por muchos miles de años, el caballo sirvió de alimento al hombre prehistórico. Su velocidad de galope no permitía abatirle fácilmente con los medios rudimentarios de entonces, pero más tarde, las manadas de caballos fueron cayendo gracias a los certeros golpes de los cazadores. Después, el hombre nómada se volvió sedentario, pastor y agricultor; así, el caballo sufrió una transformación y por razones inexplicables, las manadas disminuyeron.
Después, el hombre se percató que el caballo también podría serle útil como instrumento de trabajo, convirtiéndose así, en pieza clave de una nueva era.
Al parecer, el caballo fue importado a Europa de algunas apartadas regiones orientales para su utilización doméstica y poco a poco se ganó el lugar de compañero a través de la historia, de los pueblos más avanzados y civilizados de la antigüedad, en su camino hacia el progreso.

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Las civilizaciones egipcia, griega, persa, romana y china han criado caballos desde hace más de 2500 años. Los documentos más antiguos encontrados que atestiguan la importancia del caballo en la sociedad de su tiempo, son los pertenecientes a los pueblos asirio, persa y egipcio.
Al principio, los egipcios y los asirios enganchaban los caballos en sencillos carros de dos ruedas que utilizaban con éxito en la guerra y en la caza, mientras que el pueblo griego llegó a demostrar tanta técnica, que los enganchaban en cuadrigas para que fueran más veloces.
La primera referencia literaria sobre las cuadrigas, la encontramos en La Ilíada de Homero, donde se narra cómo, durante los juegos funerarios que celebró Aquiles en honor a Patroclo, muerto en la guerra de Troya, tuvo lugar una espectacular carrera.
En los primeros juegos olímpicos de la historia, celebrados en el monte Olimpo de Grecia, nunca faltaban deportes a caballo, que hacían las delicias del pueblo.

No sólo la nobleza criaba espléndidos caballos, también los políticos invertían enormes sumas en ejemplares veloces y de gran resistencia.

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Los jinetes y sus equinos estaban financiados por los hombres más ilustres de su tiempo y también por ciudades especializadas en su cría, así que dicha inversión era una excelente publicidad. Mientras tanto, los príncipes locales intentaban congraciarse con el pueblo en los grandes juegos, participando en los equipos de caballos. No sólo la nobleza criaba espléndidos caballos, también los políticos invertían enormes sumas en ejemplares veloces y de gran resistencia. Estos caballos ganadores fueron honrados con estatuas de bronce y a su muerte fueron enterrados en panteones.
En la Edad Antigua, el caballo fue utilizado en la guerra.
El primer caballo famoso de la historia fue Bucéfalo, de Alejandro Magno, quien a lomos de este animal, conquistó Asia y a su muerte lo honró, con una ciudad que llevó su nombre. Es también famoso el caballo Incitato del emperador Calígula, al que nombró cónsul y lo colmó de atenciones.
En la antigua Roma, los nobles formaron la llamada orden ecuestre, con el fin de criar ejemplares para defender y ampliar el imperio romano. También criaban veloces caballos para las carreras en el coliseo romano.
El estribo, probablemente inventado en China, supuso una revolución en las artes
ecuestres: el guerrero a caballo podía arremeter más fácilmente con su lanza en ristre o, especialmente (como hicieron los hunos y mongoles) disparar con precisión flechas desde sus arcos, sin detenerse en pleno galope.

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Los emperadores chinos también criaban caballos a los que daban un carácter casi sagrado; y en Japón, los caballeros eran llamados Samuráis.
La Edad Media se caracterizó por la caballería española o “Escuela de Caballeros” donde se les entrenaba arduamente para el combate.
Después de mucho tiempo y de muchas batallas, se generalizó el empleo del corcel en torneos y juegos a caballo para el tiempo de paz, así como para el entrenamiento en tiempos de guerra. En esta época, el poder de un reino se basaba en la cantidad de caballeros que un rey podía convocar a su servicio. En la guerra, el caballero con su armadura y su lanza en formación cerrada tipo caballería pesada, era el arma más temida.

shutterstock_344588417En todas partes se criaban caballos fuertes para su uso en la caza y la guerra. Se reservaban los mejores pastos y tierras para este fin y se dictaban leyes que privilegiaban a los criadores, para que surtieran al rey y a la nobleza con los mejores animales.
En la Edad Media surgen dos formas típicas de cabalgar: la montura a la brida, procedente del Este y la montura a la jineta, importada por los moros zenetas.
Así fue como la equitación se convirtió en deporte.
La primera escuela de equitación enfocada al deporte, de la que se tiene noticia, fue fundada por el conde de Fiaschi en el año 1539, en la ciudad italiana de Ferrara.
En esta época, aparecen los tratados sobre doma del maestro Puvliniel, creándose así, dos tendencias a la hora de montar entre la nobleza europea.
En el siglo XVII el emperador de Austria crea la Escuela Española de Equitación de Viena, que ha sobrevivido hasta nuestros días y sigue formando en la actualidad a jinetes de doma clásica. En esta época comienzan a criarse caballos más ligeros y refinados para su uso en la doma. El rey de España crea las Caballerizas Reales de Córdoba, a éstas le sigue la de Jerez.
En todas partes se demandan caballos de buen linaje para montar en las maestranzas y picaderos reales, donde los nobles practican la equitación.
Con la conquista de América, llega el caballo al nuevo continente, éste se convirtió en una arma y en una herramienta muy eficaz que contribuyó a mejorar las comunicaciones por tierra, al transporte y al desarrollo. En Norteamérica, gracias al caballo, se pudo crear la red de ferrocarril que comunicó América de costa a costa.
Ya para el siglo XIX, la caballería pesada fue perdiendo importancia, cediéndole el paso a la ligera, en la que el jinete armado de sable y pistola vence en las guerras Napoleónicas por su rapidez y versatilidad para maniobrar en los campos de batalla.
Napoleón fue un amante de los caballos, por toda Europa buscó los mejores ejemplares para nutrir con ellos a su famosa caballería, tan determinante en sus conquistas.

Durante todo el siglo XIX, el caballo y el coche de caballos se convierten en el medio de transporte más habitual, las calles se arreglan para que los carruajes puedan circular mejor y se crean códigos de circulación.
Hasta principios del siglo XX, el caballo tiene gran importancia, pero es en esa época, cuando el motor de explosión y el ferrocarril aparecen ofreciendo mayor velocidad y capacidad de carga, restándole importancia al uso del caballo en el día a día.
En la primera guerra mundial su uso más importante fue el logístico y de transporte; en la segunda, el caballo se utilizó solo como medio de transporte de militares, municiones y equipos.
Actualmente, existen militares que dominan el arte ecuestre y yeguadas militares como la española, propiedad del estado, que cría caballos selectos para el enganche y el uso deportivo.
En países como Francia y Alemania existen también competiciones internacionales solo para jinetes y caballos militares.
Actualmente se crían caballos para diferentes disciplinas deportivas en todo el mundo, siendo los destinados al salto y a la doma clásica, los más cotizados.

Aunque los tiempos cambien y las circunstancias sean otras, el caballo sigue y seguirá estando presente en la historia y en la vida de los hombres, acompañándolos y siendo partícipe de su día a día.

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