El casco del caballo Cuidados y consejos

José Luis Martínez Arquero

El casco del caballo es el soporte de las extremidades con el suelo. Esta parte de su cuerpo, es más compleja de lo que parece.

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La estructura actual del casco, es la transformación y evolución de una serie de huesos, que hace miles de años en los caballos primitivos, formaban una mano con dedos similares a los de los perros.
Los paleontólogos que encontraron fósiles de caballos primitivos, afirman que sus dedos acabaron por juntarse, formando un solo casco por extremidad, esto fue, porque el caballo tuvo que adaptarse a los terrenos en los que le tocó vivir y evolucionar. El caballo primitivo medía alrededor de 50 centímetros y no dejó de crecer hasta nuestros días. Esta es una de las razones por las que necesitaba más base y soporte en sus extremidades.

shutterstock_101975965Paleontólogos que encontraron fósiles de caballos primitivos, afirman que sus dedos acabaron por juntarse, formando un solo casco por extremidad.

El casco está dotado de una fuerza y elasticidad que le permite hacer varias funciones:
• Cargar el peso del caballo, evitando un rápido desgaste.
• Proteger las estructuras más sensibles que se encuentran dentro del casco.
• Dar agarre a las extremidades en cualquier terreno.
• Absorber las sacudidas y golpes con el suelo.
• Regenerarse constantemente y mantener la humedad.

Dentro del casco se encuentran dos huesos y medio, el menudillo sería el equivalente de los nudillos de nuestras manos y el caballo caminaría sobre el equivalente a la uña de nuestro dedo corazón, y la yema de ese dedo, sería la parte del casco llamada ranilla.
Los cascos de las extremidades anteriores son más redondeados y de mayor tamaño que los de los posteriores, ya que el 60% del peso total del caballo, recae sobre esta área.
El casco está formado por fuera por la corona y la pared, y debajo por la palma, la ranilla y los bulbos.
Los bulbos están diseñados para absorber golpes y sacudidas, mientras que la ranilla soporta el peso y ayuda a bombear sangre por la extremidad. Los caballos cambian de ranilla unas dos veces al año.

CUIDADOS

Los cuidados del casco pueden comenzar en los primeros meses de vida del potro; siempre vigilaremos que crezcan de forma normal y que tengan una angulación y unos aplomos correctos.
Para arreglar cualquier problema, contaremos con la ayuda de un herrador competente que recorte y aplome los cascos del potro cada mes y medio.
Podemos poner las primeras herraduras al caballo, cuando este tenga tres años de edad y de comienzo a su entrenamiento.
Cuando inicia el proceso de amanse del potro, generalmente primero se hierran los cascos delanteros y cuando el trabajo es más intenso, se colocan las herraduras de los cascos posteriores.
En los caballos Pura Raza Española, siempre se cuidarán los aplomos de manos con especial atención, ya que el PRE es un caballo que se caracteriza por tener los cascos delanteros más sensibles que los posteriores; por lo tanto herrarlos bien, también nos ayudará a prevenir cojeras y defectos de aplomos. Un herraje adecuado facilitará el trabajo de las extremidades anteriores y estas podrán elevarse con facilidad, lo que distingue, junto con la amplitud, el trote de un buen caballo español.
No sólo debemos preocuparnos de recortar los cascos del potro y de herrarlo adecuadamente cuando comience su trabajo, también tenemos que hidratarlos de acuerdo al tipo de casco que tenga y al clima en el que le toque vivir.

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Los cascos blancos suelen ser más delicados que los oscuros; si nuestro caballo tiene estos cascos, vigilaremos que no se resequen y terminen por romperse o fisurarse. Para evitar esto, compraremos una pomada que sirva para hidratar y reparar, estas suelen ser de color verde o marrón y tienen biotina y aceite de laurel.
Las grasas que se utilizan para el mantenimiento del casco, son de dos tipos, unas hidratantes y otras, por el contrario, secan. Debemos conocer la grasa adecuada a utilizar, según la necesidad de nuestro caballo.
Un casco blando necesitará una grasa que lo endurezca y lo reseque un poco, estas grasas suelen ser de color negro, porque contienen alquitrán; se recomienda usarlas con moderación.
Mantendremos un casco sano, utilizando una grasa verde hidratante o una marrón que contenga aceite de hígado de bacalao, pues sus vitaminas enriquecen su crecimiento.

shutterstock_112296656Pondremos grasa en los cascos del caballo, desde la corona hacia abajo, cubriendo toda la pared, y también por la parte inferior, alrededor de la ranilla.
Si queremos mantener el casco húmedo, después de duchar al caballo le aplicaremos la grasa adecuada, por el contrario, si queremos que no le penetre humedad, antes de ducharlo le aplicaremos una grasa negra de las que lo endurecen.
Un casco demasiado seco y duro es difícil de cortar y dar forma al herrar, también tiende a agrietarse; las grietas que se forman son llamadas “cuartos” y producen dolor.
Si el casco del caballo se ablanda por dentro y comienza a oler mal, podemos estar ante un problema de exceso de suciedad y humedad en la caballeriza. Estas condiciones poco higiénicas, terminan por podrir los cascos, causando así un dolor, que es la enfermedad conocida como hormiguillo.
Para curar y sanar un casco blando y hediondo, podemos tratarlo con sulfato de cobre mezclado con vinagre; también venden en las tiendas de artículos para caballos, unos líquidos que desinfectan los cascos. Su herrador de confianza sabrá asesorarlo respecto a la marca a comprar.
Los abscesos son golpes o heridas punzantes que forman un hematoma en el interior del casco, este produce presión y se puede infectar generando dolor, el cual producirá cojeras.
Para curar un absceso superficial, un herrador con experiencia puede abrir un poco el casco, practicando en él una pequeña hendidura y permitir que se drene el líquido que causa el dolor.
Si el absceso está localizado muy adentro del casco, podemos vendarlo con una cataplasma hecha de Ichthammol, sujeta con algodón y vendas. Este vendaje permitirá que el absceso salga por la palma del casco. Deberá ser cambiado una vez al día.
Esta cataplasma puede ponerse durante tres días, si el caballo mejora en ese tiempo, no necesitaremos vendarlo de nuevo, pero sí debemos limpiar con yodo el hueco por donde drena el absceso.
Para saber cómo preparar esta cataplasma, es conveniente consultar a su veterinario, ya que se comercializan normalmente los ingredientes listos para aplicar bajo el vendaje, siendo un remedio muy común y fácil de encontrar.
También podemos usar agua caliente y sal de Epsom.
El Ichthammol tiene propiedades absorbentes y secantes, mientras que las sales ayudan con la desinfección.
Alternar remojos en agua tibia con sales de Epsom y luego crear compresas sobre el casco con una cataplasma resecante, como Ichthammol, es un método común para ayudar a drenar un absceso en el casco de un caballo.

Mantendremos un casco sano, utilizando una grasa verde hidratante o una marrón que contenga aceite de hígado de bacalao, pues sus vitaminas enriquecen su crecimiento.

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