En busca de la EVOLUCIÓN CORRECTA del P.R.E.

En opinión de Sebastián Bastida


SEBASTIAN

En los años 90, la introducción de la prueba de funcionalidad en los concursos morfológicos, supuso una gran revolución que cambió radicalmente el contexto dentro de la competición. Como siempre, hubo grandes detractores, grandes defensores y muchos que dudaban de una idea promovida por los profesionales más jóvenes. El proyecto salió adelante y el Pura Raza Española, evolucionó hacia un caballo más preparado, con un físico más trabajado y con unas regiones anatómicas mejoradas.

Hoy en día después de 25 años, podemos evaluar los cambios y claramente se puede observar que el PRE ha evolucionado en su anatomía, presentando superiores movimientos gracias a la mejora de sus regiones. Ahora hay que decidir si queremos seguir por este camino ya marcado, o bien, si queremos mejorar en su fidelidad racial o en su capacidad para el deporte. Dos puntos que pueden estar enfrentados y que serán difícil de unir.

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Para cualquier proyecto de cambio, siempre debemos tener claros varios principios. Si queremos evolucionar en su movimiento, debemos mejorar su anatomía, de otra forma, el movimiento será falso y de mala calidad; si también pretendemos dirigir nuestro caballo hacia el deporte, su anatomía debe también evolucionar, se necesitarán angulaciones distintas, sobre todo, en el ángulo de la grupa y en el del corvejón, más característico de otras razas. Estas angulaciones le darán la capacidad de realizar los ejercicios con mayor calidad y a su vez, se deberán fortalecer sus regiones para soportar el trabajo del entrenamiento y evitar así, lesiones que nos impidan obtener buenos resultados.

Si queremos evolucionar en su movimiento, debemos mejorar su anatomía, de otra forma, el movimiento será falso y de mala calidad.

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El camino en su evolución, cual sea que el ganadero decida, debe ir siempre ligado a los cambios en su conformación, si no fuera así, esta evolución será incorrecta y no obtendremos el ejemplar deseado.
En la actualidad, tanto la ficha de calificación morfológica, como la prueba de funcionalidad, son tests que el caballo debe superar con buenas notas. Si nuestro objetivo es obtener buenos resultados en los concursos morfo-funcionales, en el momento que nuestro ejemplar falle en alguna de las pruebas, la puntuación nunca será suficiente para optar a los puestos de cabeza. Por esto, el caballo de competición actual debe ser un caballo anatómicamente correcto (con buenos aplomos, dorso, pecho), morfológicamente correcto (con buena cabeza, cuello, espalda y grupa) con buenos movimientos (paso, trote y galope) y con capacidad para ser montado, prueba de funcionalidad, (equilibrio mental, nobleza, buen carácter…).

Hoy en día, el mercado va muy unido a la competición, él es realmente el que dictamina el camino a seguir. Los concursos morfológicos y otras competiciones, sobre todo en otras razas, son lo que marcan las tendencias en la morfología, anatomía o funcionalidad. Dichos campeonatos deciden el prototipo de caballo que los ganaderos deben buscar, aunque los más antiguos, se resisten a entrar en este juego, pero la mayoría y más aún, los jóvenes, sí buscan las líneas de caballos que les permitan estar en los puestos de cabeza. Bien o mal, esto es así y aunque algunos se resistan a las modas aún pudiendo caer en el olvido, los caballos que cotizan en el mercado son aquellos que consiguen un mayor porcentaje de éxito en los campeonatos.
Si reflexionamos sobre la importancia de los campeonatos, que impulsan y dirigen el camino a seguir del PRE e influirán en los ejemplares del futuro, las modificaciones que se realicen en el reglamento, deben ser tratadas con cuidado, teniendo muy claro a donde nos pueden llevar y a donde queremos llegar.
Hay múltiples combinaciones en la búsqueda del ejemplar deseado, se puede modificar la ficha en busca de un caballo más racial que nos diferencie de otras razas, también se puede intentar mejorar su anatomía y como consecuencia de ello, mejorar sus movimientos, o por el contrario, evolucionar en la ficha de funcionalidad y a través de los movimientos, intentar mejorar su anatomía, siempre claro, sin perder la raza.

Las modificaciones necesarias para seguir evolucionado, deben ir siempre dirigidas en la búsqueda de un ejemplar anatómicamente correcto, pero sin perder nunca sus características raciales.

UCO-AVILA1Las modificaciones necesarias para seguir evolucionado, deben ir siempre dirigidas en la búsqueda de un ejemplar anatómicamente correcto, pero sin perder nunca sus características raciales, porque si nos desviamos y perdemos nuestra identidad, tendremos un caballo común, posiblemente apto para el deporte, como muchos otros. Creo que el futuro de nuestra raza radica en su singularidad, su belleza, su nobleza, la comodidad para ser montado, la elegancia en sus movimientos… Estos son rasgos que no se deben perder, lo importante es que al verlo, no sea necesario decir que es un PRE.
La idea actual es interesante y en el fondo me beneficia como jinete, si lo que pretendemos ahora es que la evolución esté dirigida hacia el deporte. ¿Pero realmente es este el camino más correcto? Creo que la transición tan brusca que supone la calificación de la prueba de funcionalidad, solo por jueces de doma que no han estado en su mayoría relacionados con la evolución en estos últimos años del PRE y en muchas ocasiones, son influenciados por otros jueces de doma, sobre todo extranjeros, que más bien han criticado a nuestro caballo y lo han considerado un enemigo emergente a sus razas autóctonas, es muy arriesgada.
Los resultados actuales son claros, caballos morfológicamente buenos, que se supone que van a ser campeones, quedan relevados a puestos más inferiores, en beneficio de aquellos que son más funcionales, pero en la mayoría de los casos, no se ajustan tanto al prototipo racial.
Opino que el camino marcado por las instituciones es bueno, pero la transición es muy brusca. Este cambio tan radical, nos puede llevar rápidamente a perder nuestra identidad como raza, en beneficio de un caballo más deportivo, que se asemeje a muchos otros que existen en el mercado.
Pienso, y será mejor, que la introducción de la figura del juez de doma sea más paulatina, para que no signifique una ruptura tan traumática en los puestos de cabeza.
Como idea, sería mejor que los jueces de doma y los de morfológico, compartieran la ficha de morfología y de funcionalidad. A la hora de juzgar la morfología, el juez de doma, participará en esta ficha junto a sus compañeros jueces especialistas en morfología. Al juez de funcionalidad se le otorgará un coeficiente corrector menor, para que su opinión menos experta, tenga un menor peso específico sobre la puntuación en este apartado. De igual manera y con el mismo proceso, se juzgará también la prueba de funcionalidad, juntando los dos grupos de jueces y otorgando en este caso, un valor menor en la puntuación a los especialistas en morfología.
Hasta ahora todos conocemos o debemos conocer, los valores reales del juez de morfología a la hora de puntuar a nuestros caballos en la pista, sabemos que el caballo debe mostrar un paso amplio y cadenciado, un galope enérgico y regular, presentándose solamente a una mano y un trote amplio, elevado y espectacular. En la parada debemos presentar a nuestro ejemplar bien aplomado, tenso, reunido y con el cuello extendido y arqueado. De igual manera, tenemos que conocer los valores reales a la hora de presentar un caballo en la prueba de funcionalidad, debemos saber si la precisión en el trazado, la calidad de la parada o en las transiciones, la puesta en mano etc., son factores determinantes en dicha prueba, o si por el contrario, el juez valorará más la calidad del movimiento o la actitud del caballo montado en general.
La realidad es que la prueba de funcionalidad fue creada para evaluar la capacidad de nuestros sementales para ser montados y así poder ofrecer a los ganaderos y aficionados, unas valoraciones más completas en los concursos morfológicos. Las instituciones deben ahora decidir si se pretende valorar también la calidad de la doma del caballo. Está claro que un caballo bien montado, presentará unos movimientos más brillantes que otro que no lo esté tanto, pero de igual manera, en la elección de un semental, debe tener un mayor peso específico en la nota final la calidad del movimiento ante la corrección en la presentación.
Por esto, creo muy interesante unir poco a poco los dos sectores en beneficio de un resultado final más equilibrado. La realidad es que todos los jueces buscan hacer su trabajo lo mejor posible y elegir el mejor caballo dentro de su disciplina. Pero por deformación, el juez de morfológico siempre perdonará más los errores a un caballo morfológicamente perfecto y un juez de doma perdonará más la morfología ante un caballo más correcto y funcional en su presentación. Por ello, la unión de las dos calificaciones nos podrá ofrecer unos resultados más nivelados en la búsqueda de un caballo racial y deportivo.

La realidad es que la prueba de funcionalidad fue creada para evaluar la capacidad de nuestros sementales para ser montados y así poder ofrecer a los ganaderos y aficionados, unas valoraciones más completas en los concursos morfológicos.

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