La Doma Vaquera

José María Sanz-Parejo Gómez
Presidente de Doma de Campo. ANCCE.
DSC_1162En el campo, el hombre y el caballo, representan una hermosa unión, basada en la mutua confianza

La doma vaquera se denomina así, porque su objetivo es lograr que el caballo sea útil para controlar el ganado en el campo, sobre todo el bravo.
En el campo casi nunca hay prisa, casi todo es sosegado, o al menos así debe serlo. Esa es la razón de ser de una doma. Los cimientos están puestos ahí y deben seguir en las entrañas del mismo.
Se debe domar un caballo en el campo y perfeccionarlo en la pista, de esta forma, se ganará en tranquilidad y en tiempo. Nunca debe hacerse lo contrario, es antinatural.
En el campo, el hombre y el caballo, representan una hermosa unión, basada en la mutua confianza. Y si bien, casi nunca hay prisa, a veces la vida depende de un caballo rápido, obediente y dispuesto, con todas sus facultades puestas al servicio

En un buen caballo de doma vaquera, se requieren una serie de cualidades. Podríamos enumerar algunas: Un buen dorso, una buena flexibilidad lateral, un buen tercio anterior, una buena cruz, un buen cuello y sobre todo, una buena cabeza.

Lucia

Lucía Díaz Puig

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… al igual que en el campo, donde no hay prisa, donde todo es, cuando debe ser…

Las faenas del campo son tan antiguas como la misma fiesta nacional. Habría que remontarse años atrás, para conocer los motivos de sus comienzos. Proceden de tres elementos fundamentales: Una cultura especial del caballo, durante más de dos milenios, una actividad laboral diaria con reses bravas y mansas, el manejo de caballos rápidos, con genio y buena cabeza, que han estado sometidos a las decisiones del vaquero y que responden con prontitud ante situaciones comprometidas en el trabajo del día a día.

La falta de vehículos y el excesivo coste del transporte, hacía que el ganado tuviera que ser trasladado desde su lugar de origen, a todas las localidades de España. El ganadero y el mayoral, acompañados de personal de confianza, eran los encargados de llevarlo a los distintos festejos de pueblos y capitales de todo el país.
Esta manera tan peculiar de domar y montar a caballo, denominada Doma de Campo o Vaquera, es genuinamente del sur de España, más bien de la baja Andalucía. Para conocer los principios de la doma vaquera como disciplina, tendríamos que remontarnos a los años 60, donde surgió un interés antropológico por ella, con un fervor por parte de numerosos aficionados, que hicieron que se reglamentaran los movimientos realizados por los vaqueros en sus faenas en el campo, para que fueran juzgados en una pista, con la intención de propagar esta doma singular, por el resto del mundo.

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