Los APLOMOS del PRE

José Luis Martínez Arquero

Antiguamente los veterinarios y otros entendidos en zoometría, medían los aplomos con la ayuda de una plomada, que es una cuerda con un peso al final que la mantiene recta. Del uso de este sistema, nos ha quedado el nombre, para referirnos a una alineación correcta de las extremidades de los caballos.

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Un caballo con sus extremidades correctamente formadas y alineadas, tendrá un mayor aprovechamiento de sus cualidades físicas y un mejor equilibrio a la hora de moverse.
Cuando los aplomos presentan desviaciones hacia los lados, hacia adelante o hacia atrás, estamos hablando de malos aplomos, ésto es un grave defecto que afecta sobre todo, a la funcionalidad del caballo PRE y a su salud, porque los malos aplomos generan desgaste excesivo en las articulaciones, provocando cojeras.
Siempre debemos buscar sementales y yeguas de cría con buenos aplomos porque son un factor hereditario, es decir, el origen de unos buenos o malos aplomos, es genético.
Los defectos de conformación en las extremidades del PRE también pueden surgir por enfermedades, carencias alimenticias, obesidad, accidentes, problemas de crecimiento y otras causas relacionadas con el tipo de suelo en el que se desarrolla el potro.
Los ganaderos y criadores de PRE, deben asesorarse siempre con especialistas, como veterinarios y herradores competentes, para ir corrigiendo los aplomos de sus potros desde pequeños, evitando que el progresivo aumento de peso y volumen, deforme aún más las articulaciones. La cría en libertad, también puede aportar beneficios al desarrollo de las extremidades.
El intentar corregir los aplomos de un caballo adulto puede ser perjudicial, porque su esqueleto ya está consolidado y es tarde para ir en contra de su naturaleza.

Cuando se habla de los aplomos del caballo, se refiere a la alineación de sus extremidades, con respecto a una línea imaginaria.

Los buenos aplomos del PRE:

Primero nos fijaremos en sus extremidades anteriores. Es importante que las tengamos en cuenta, porque el caballo soporta el 60% de su peso corporal sobre éstas.
Además, el caballo PRE se caracteriza por tener un tercio anterior poderoso, y su gran cuello aporta aún más peso al conjunto.
De abajo a arriba, un buen caballo debe de tener unos cascos sanos bien conformados, tirando a anchos y con talones ni largos, ni estrechos. Las lumbres (que son la parte delantera del casco) deben de estar centradas, así por delante el casco será uniforme y tendrá el mismo diámetro en cada extremidad.
Las cuartillas no serán demasiado largas y deben estar alineadas con las cañas, que no deben de ser muy cortas, y éstas con las rodillas, que deben de ser fuertes y no deben de estar juntas. Los antebrazos serán musculosos y también estarán alineados con todo el conjunto formado por toda la extremidad anterior. Debe apreciarse rectitud y armonía al mirar los dos remos delanteros del caballo.
Los remos posteriores, mirando desde el casco hacia arriba, deben de tener también unos cascos saludables, como los que hemos citado antes, unas cuartillas ni cortas, ni largas y unas cañas bien alineadas con los corvejones, buscaremos un buen hueso que dé fortaleza al conjunto y unos corvejones que no sean rectos, ni cerrados de atrás.
Mirando desde atrás al caballo bien plantado, desde los dos lados de la grupa, a un palmo de la cola cada una, hasta abajo en los cascos, podemos trazar dos líneas imaginarias paralelas que pasen desde el anca hacia el corvejón y bajen por las cañas hasta la mitad del casco. Si podemos hacer estas dos líneas, sin que se descentren a lo largo de toda la extremidad, tendremos unos aplomos traseros perfectos.
El modelo de aplomos ideal, es aquel que reparte proporcionalmente el peso del caballo sobre sus cuatro cascos bien formados, con una relación de kilogramos por centímetros cuadrados. Esta presión debe ser idéntica en cualquier punto del perímetro del casco donde apoya la herradura.

LEBRERO XXXV

El modelo de aplomos ideal, es aquel que reparte proporcionalmente el peso del caballo sobre sus cuatro cascos bien formados.

Se puede comprobar sencillamente por qué los cascos deben crecer por igual, con su forma correcta y sin deformaciones. Cuando no es así, el casco crece deforme y desigual, sin causa aparente, lo que es síntoma de que la presión sobre el casco no está equilibrada. Un desequilibrio que normalmente es consecuencia de la desviación de alguna de las articulaciones que forman sus extremidades. La parte del casco que está sobrecargada siempre será la que peor crece, mientras que la zona del casco que no soporta el peso del caballo, crece en exceso y con tendencia a alejarse de la extremidad.

Los malos aplomos del PRE:

Debemos de tener en cuenta, que las incorrecciones de aplomos están muy fijadas genéticamente en ejemplares de algunas estirpes, dentro del caballo de Pura Raza Española. La transmisión de esos defectos es de carácter dominante y corregirlos es muy difícil. Tratar de enmendarlos, refrescando la sangre con ejemplares de diferentes líneas con fuerza, pueden conllevar la pérdida de otras características morfológicas distintivas en el PRE.
En un manual sobre equitación del siglo XIX, escrito por un autor inglés que no quiero citar, leí con asombro que una de las características del caballo Andaluz (ahora PRE) eran sus malos aplomos en sus extremidades anteriores.
Si leemos la obra del Sr. Altamirano sobre la historia del PRE, podemos confirmar que los malos aplomos eran un defecto muy extendido en la raza, y que desde hace poco tiempo, se está empezando a subsanar en búsqueda de un caballo más funcional.

Las incorrecciones de aplomos están muy fijadas genéticamente en ejemplares de algunas estirpes.
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APLOMOS CORRECTOS

 

Defectos del tercio anterior
Defectos del casco:

Izquierdo: La pinza del casco nace más afuera de lo normal, así que los menudillos de ambos miembros, rozan o se golpean constantemente y el andar es inseguro.
Estevado: La pinza del casco se encuentra desviada más adentro de lo normal, se presenta debilidad en el apoyo e inseguridad en su andar.
Plantado: Se le nombra de esta forma, cuando en el casco del caballo cae el mayor apoyo en los talones, esto trae como consecuencia que los músculos flexores, así como los ligamentos y tendones de la región, se encuentren siempre tensos y por lo tanto, fatigados.

Remetido: Se le llama así, cuando el casco se ve inclinado hacia adelante, arrastra las pinzas de los cascos anteriores y se tropieza con frecuencia.

Subiendo desde el casco hacia arriba:

Cuartillas largas: El menudillo queda muy por detrás, así que se ejerce una mayor tensión sobre los ligamentos y tendones del mismo. En presencia de este defecto de conformación, el andar del caballo es suave, pero se fatiga rápidamente por la tensión constante que existe sobre el pie.
Rodillas demasiado “sobresalidas” o muy remetidas: Son defectos muy graves que se dan sobre todo en las yeguas PRE, que suelen ser muy anchas de pecho. Las rodillas “sobresalidas” afectan la marcha, produciendo un trote muy plano; son síntoma de desgaste articular y vejez.

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Defectos de aplomos de los cuartos traseros:
Desde el casco hacia arriba:

Cascos abiertos: Hay caballos que a veces presentan una extremidad con el casco mirando hacia afuera más de lo normal, este defecto produce que se acerque mucho el menudillo al otro casco cuando trotan, lo que genera roces, alcances y heridas.
Si los dos cascos están muy abiertos, los menudillos se cerrarán y los corvejones se juntarán, además que el caballo se alcanzará los talones al trotar, también perderá fuerza de empuje y nunca tendrá un trote brillante.
Cerrado de corvejones: Los corvejones están juntos y mirando hacia dentro, este defecto, que es muy común, quita fuerza y resta funcionalidad al caballo, perjudicando también mucho al galope.
Corvejones rectos: el ángulo que forman mirándolos de costado es más recto de lo normal, este defecto es muy común en caballos de grupa muy alta y produce un sobreesfuerzo en los corvejones, generando lesiones cuando se empieza a reunir al caballo al montarlo.
En resumen, podremos contemplar algunos defectos muy extendidos dentro del PRE, pero nunca los aceptaremos como típicos o característicos de la raza. El deber del ganadero y criador de PRE es poner atención a estos defectos y luchar por su erradicación a la hora de seleccionar sus yeguas y sementales destinados a la cría.
Los defectos relacionados con su funcionalidad, son los más importantes a tener en cuenta, porque un caballo sin fuerza, ni buenos movimientos, no tiene salida en el mercado, y en general, desprestigia a su raza, ya que el caballo se cría para ser montado.

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