Los Tentaderos… El termómetro que mide la bravura

Mariano Cifuentes, Ganadero.

Una de las actividades más importantes en toda ganadería de toros de lidia, son las tientas. A través de estas, se definirá cuáles becerras servirán como reproductoras y con qué semental se les cruzará para equilibrar las características de ambos.

TENTADERO
En una tienta se prueba absolutamente a todas las hembras de la camada. El picador se coloca a contra querencia, es decir, al lado opuesto a la puerta de donde sale la vaca. La primera vara no es muy decisiva, pues el animal embiste por librarse del caballo de picar, luego vuelve a entrar varias veces por librarse del obstáculo por encima del dolor que le produce la puya.
Una cosa importante es no precipitarse en sacar a la becerra del peto si está apretando y metiendo la cabeza, conviene dejarla y observar la reacción, ya sea que se quiera marchar, o al contrario, que no le duela el castigo y se deje en el peto los riñones apretando.
Cuando la vaca esté en el peto, el torero se debe colocar detrás; debe sacarla andando hacia atrás, dando un capotazo suave y dejarla de nuevo en suerte.

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Algunas teorías aconsejan que el caballo de tentar sea pequeño y el peto flexible, a fin de “que la becerra lo pueda mover”, que no se sienta derrotada y que se le multipliquen las ganas de embestir.

CUADRO BRAVURA

Lo sugerido es que las plazas de tienta en las ganaderías tengan sobre 40 metros de diámetro, pues en los tentaderos de machos permite tener más espacio para seleccionar la mejor cualidad de la bravura: arrancarse de largo, ver el galope de la arrancada, la prontitud y la codicia con que la realiza.
Al hablar de tentaderos, hemos escuchado que en tal ganadería retentaron unas vacas, personalmente, creo que las “retientas” no conducen a nada, pues los animales poseen un instinto para recordar lo que se les hizo en el primer tentadero y por tanto, su comportamiento será tan cambiante que en nada se parecerá a como fue en su primera tienta.

La casta y la raza
En los tentaderos, la casta y la raza se confunden con frecuencia, pero existen diferencias fundamentales entre ambos términos.
La casta es el temperamento de la raza, es dureza; normalmente coincide con la mucha fuerza, la agresividad, la embestida espectacular, con sensación de peligro, lo cual puede ser muy positivo y apreciable, pero no es bravura en algunos casos, ni nobleza en otros.
Algunas vacas no tienen nobleza, desarrollan peligro, se defienden y plantean problemas a los toreros, agravados por su temperamento y agresividad.
Cuando sale una vaca encastada, pero también brava y noble, hay que descubrirse, ya que esta vaca enaltece y emociona, logrando que la faena permanezca en la mente del ganadero por mucho tiempo.
La raza es la bravura auténtica, la que dura de principio a fin de la lidia. Con clase en la embestida, fijeza, seriedad, humillación, galope, recorrido y codicia para seguir los engaños, transmitiendo emoción a los presentes.

Tentadero de hembras
El tentadero de hembras se realiza entre los veinticuatro y treinta y seis meses (de dos a tres años) eralas y utreras y es una prueba fundamental para buscar a las futuras vacas madres.
Las vacas van saliendo una a una y estará sólo el picador en la plaza, con un palo de tienta y una puya de 15 centímetros. Hay ganaderos que dejan que la becerra corretee un rato por la plaza, a mí me gusta pararlas con el capote tan pronto se pueda y a continuación, que se les coloque en “suerte” en el sitio exacto y a la distancia justa, según sea el caso. Es la forma de ver la que se arranca de lejos, su galope en la arrancada, la prontitud o la tardanza y la codicia con que la realiza.

Se pide siempre mucho silencio y que nadie se mueva cuando la becerra tiene que ir al caballo. Lo que se trata de valorar es si se crece ante el castigo, dejándose allí los riñones o simplemente rehúye la pelea.
Es bueno torear a las vacas mucho rato para descubrir su “fondo”; otra prueba efectiva es el cambiarlas de manos, así vemos si la vaca ha variado su comportamiento, ya sea yendo a peor, o manteniéndose en la misma línea, o que vaya a más, etc.

CUADRO DESEABLE1

Las familias
Los ganaderos opinamos que hay familias de vacas que se diferencian mucho entre sí, de ahí se sacan los sementales y hasta nos atrevemos a decir que las vacas de esas familias no suelen fallar. A veces comentamos: “… en la corrida de tal plaza van dos toros de familias de sementales y saldrán extraordinarios…”, desgraciadamente la verdad es otra y con mucha frecuencia nos equivocamos.
Si tentamos una vaca o un becerro de una de esas familias excepcionales y salen buenos, nos hacemos ilusiones de que sus descendientes serán superiores, pero unas veces acertamos y otras nos decepcionamos, a pesar de todo ello, los tentaderos son imprescindibles en una ganadería de bravo, son el termómetro que mide en cada momento el índice de bravura de la misma.

En la faena de muleta del tentadero, el ganadero será un espectador más, aunque puede corregir al que está toreando, ya sea si observa más posibilidades de éxito en uno u otro terreno, si conviene perder pasos, dar sitio al animal, etc. Ya en la plaza de toros, el ganadero nada puede hacer por mejorar aquello, aunque él perciba que lo que están haciendo no es lo correcto.

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