Problemas y soluciones durante el adiestramiento

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JOSE LUIS ARQUEROTodas las personas que trabajamos con caballos, debemos tener los conocimientos mínimos sobre su naturaleza. Recordemos que aunque es un animal doméstico, no deja de ser instintivo y siente de manera similar a otros herbívoros.

Hay personas que tienden a humanizarlo, otras al contrario, lo someten por la fuerza; los dos comportamientos me parecen excesivos. Conociendo la psicología animal he aprendido que el caballo no quiere ser humano, ni tampoco un objeto al cual quitarle toda su libertad.

El caballo quiere encontrar un sitio en su manada y colaborar con el hombre si este lo respeta y atiende sus necesidades naturales.
En la manada el caballo se siente protegido, no le gusta estar solo. Las luchas feroces por el liderazgo que observamos en los potros, son inducidas por el instinto, y por otro lado, los caballos también se relacionan con sensibilidad y afecto. Cuando un potro deja de pelear, es porque acepta su sitio en la jerarquía de la manada, pero a veces se ve orillado a buscar un nuevo grupo o a crear el suyo propio, obligando a otras yeguas a seguirle.
Lo curioso es que las decisiones vitales en las manadas las suelen tomar yeguas veteranas, los machos tienen más el papel de proteger y reproducirse con su grupo.
Un jinete tranquilo con la suficiente experiencia, que actúe de forma coherente, será aceptado como su líder por el caballo y este, en su relación con el hombre, acepta esa jerarquía.
El caballo no ataca por propia iniciativa, es más bien un animal de huida, peleará si no le queda otra opción. Para los herbívoros, la huida inmediata es la mejor protección, por ese motivo la inseguridad puede llevarle ese comportamiento. Un caballo que entra en pánico puede ser peligroso. No puede evitar su carácter esquivo ya que es su instinto y nunca debemos castigarlo por ello.
El caballo necesita hacer ejercicio, ya que en su estado natural camina todo el día para buscar comida, quiere sentir el aire, la luz y relacionarse con sus congéneres. Hay que tener en cuenta todo esto cuando lo tenemos estabulado y en su manejo diario.
Por este motivo, cada vez hay más personas que dejan sus caballos la mitad del día sueltos en potreros, así son felices en un entorno más natural para ellos.
En el siglo XXI ha crecido entre los jinetes una nueva corriente de pensamiento, ahora se busca la colaboración con el caballo, ya no es el sometimiento la base del adiestramiento; las personas lo perciben como un compañero, no como una herramienta o alguien al que anular sus voluntades. El adiestramiento sabio acostumbra al caballo a colaborar con el hombre a cambio de un estímulo que le parezca atractivo (ejemplo: un azucarillo cuando entiende lo que se le pide), este estímulo será menos decisivo en el futuro cuando el caballo tome por hábito el trabajar con el hombre.

Problemas y soluciones al adiestrar un caballo PRE
Todos los caballos tienen características propias que les diferencian entre sí, por ello, no todos reaccionan igual durante su adiestramiento. En este artículo les mostraré algunos problemas y soluciones que se pueden presentar en un caballo pura raza español, durante este proceso.

Nuestro deber es ganarnos su confianza con paciencia y afecto, mostrarle situaciones nuevas sin crearle estrés y acostumbrarlo a colaborar con el hombre.

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Una de las virtudes del caballo PRE es su valor y calma ante lo que le rodea

Caballos asustadizos:
Una de las virtudes del caballo PRE es su valor y calma ante lo que le rodea, pero también hay caballos que sienten miedo con facilidad al ver cosas nuevas o colores llamativos.
Contra este miedo, la solución es habituar al caballo a nuevos estímulos sin dar importancia a sus reacciones, es decir, si sale al galope al ver un perro, no lo frenen, aprovechen y trabajen el galope en círculos hasta que el caballo se calme y se acostumbre a él.
Si tienen miedo a las personas, enseñemos al caballo que el trato con el ser humano es bueno, cada vez que estemos frente a él, acariciémoslo o démosle golosinas, ambas cosas son muy efectivas.
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Existen dos razones para que los caballos se asusten:
Las actitudes o reacciones del jinete y los ruidos, objetos llamativos o incidentes externos.

Ante estos problemas, existen estas soluciones:
Primero, no criticar ni maltratar al caballo por su actitud; no dejar que la ira o el temor nos hagan ser bruscos con él. No es necesario averiguar por qué se asusta, si lo hacemos le daremos la razón, es mejor simplemente continuar trabajando sin prestar atención.
Algunas tensiones las produce en el caballo el propio jinete, provocando que pierda la confianza en nuestro liderazgo.
Muchas veces el caballo es el espejo de los defectos del jinete.
Un jinete con miedo o ansiedad, es propenso a causar tensiones en su monta que se reflejan en el comportamiento del caballo, pasa lo mismo con jinetes que utilizan ayudas muy toscas, piernas y manos demasiado duras… en resumen, cualquier exigencia excesiva.

¿Cómo darnos cuenta de que algo no va bien?
• Cuando un caballo se siente estresado, empieza a asustarse.
• La sensación en las riendas se vuelve pesada, inestable o se pierde el contacto.
• Los aires pierden su gracia, volviéndose planos e irregulares.
• El dorso del caballo se hunde porque su cuello se tensiona.
• Su cola se mueve incesantemente, latiguea.
• Tiene ojos tristes y sin expresión.

¿Cómo terminar con la tensión?
El mejor remedio es relajarnos y no prestar atención directa al estado de excitación del caballo, tenemos que transmitirle confianza y demostrarle que somos el líder utilizando nuestra inteligencia.
Debemos suavizar nuestras ayudas y hacer trabajos sencillos; hay que premiar sus momentos de calma y concentración, esto es de gran ayuda para acostumbrarlo a trabajar sin tensión.
Debemos ser agradecidos con él, esto es, premiar los avances con una caricia, una palmadita, darle un azucarillo. Es recomendable que el jinete construya un vínculo afectivo y de confianza con el caballo, esto mejorará su relación y ayudará a que su adiestramiento sea más sencillo.

Otros problemas en el adiestramiento:
• Caballo rígido, difícil de incurvar. Este problema es debido a tensiones en el cuello y dorso. El problema viene de un jinete con manos duras y dominantes.
• Trote y galope incómodos para sentarse. Esto es porque los músculos del dorso no se usan bien, falta equilibrio y actividad. El problema es causado por rigidez del jinete o una monta muy forzada.
• Caballo que corre, precipita los aires. Este problema viene del desequilibrio, dolor, nerviosismo o dorso no relajado. A veces la causa es un jinete duro con sus ayudas.
• Rechinar de dientes, boca abierta, sacar la lengua. Este es el claro reflejo de un caballo que no se siente bien al ser montado; tal vez siente dolor o angustia emocional, o su jinete es muy dominante y abusa de sus manos.
• Caballo pesado en las riendas. Debido a la falta de actividad y equilibrio, el caballo se carga en las espaldas. El jinete es rígido, no da bien sus ayudas y usa las manos para bajar la cabeza.
• Caballo que se tuerce. Puede ser que tenga dolor en algún miembro o que el jinete lo comenzó a reunir muy pronto.
• Caballo que cabecea. Posiblemente sienta dolor en el dorso debido a una montura mal ajustada, o bien, puede tener problemas dentales.
• Caballo que se alcanza la mano con el pie. Esto es debido a que el caballo usa de forma activa los posteriores, pero su dorso no trabaja adecuadamente; también un mal herraje puede ser la causa.

Soluciones:
• La fórmula más recomendable para manejar bien a los caballos, es seguir la escala de formación de la FEI.
• Debemos montar de atrás hacia adelante, dar prioridad a nuestras piernas y asiento antes que a las manos.
• No es conveniente sobre-esforzar al caballo, hay que ponerle una silla que no lo lastime, también utilizaremos una embocadura suave y adecuada a la longitud y ancho de su boca.
• Es necesario herrar al caballo periódicamente con un buen herrador que lo aplome de forma correcta.

La opinión de un experto es sumamente valiosa, por lo que es conveniente tener siempre a uno cerca para que nos oriente de forma adecuada en cualquier aspecto que se nos presente.

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