Real Plaza de Toros de El Puerto de Santa María

(Cádiz, Andalucía, 1880)


Un artículo de D. Manuel Martínez Alfonso, quien fue Alcalde de El Puerto en los años 70´s del pasado siglo.

FACHADA

AZULEJO JOSELITOLa tradición taurina de El Puerto de Santa María, es una de las más firmes y arraigadas en España. La afición de la comarca entera, y aún de las principales poblaciones de toda la Baja Andalucía, parecen sacudirse en estremecimiento gozoso de anticipada ilusión, cuando la nítida superficie blanca de alguno de sus muros se ve rasgada por el grito de color del cartel que anuncia como un pregón: ¡Toros en El Puerto!

• Tradición

Porque acudir a los toros en El Puerto es algo más, mucho más que asistir lisa y llanamente a un buen espectáculo taurino. Razón tenía Joselito cuando dijo aquella famosa frase que recuerda un colorista azulejo en la puerta principal de la Plaza: “Quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros”. Un día de toros, sí, jornada jocunda y llena de alicientes, antes y después de la corrida. Y, por en medio, esas dos horas de presenciar el alegre juego de la muerte sobre el amarillo albero de un redondel impregnado de aromas salinos y acariciado por el soplo de los vientos marineros.
De antiguo le viene a El Puerto su prestigio torero. Ya con anterioridad a los tiempos de Pepe-Hillo o del rondeño Pedro Romero, tenía bien cimentada su fama la Fiesta en nuestra ciudad: aquella antigua Plaza de las Galeras, que sustituyó a los andamiajes de la más antigua del Polvorista y que fue anticipo de cosos de madera que se fueron sucediendo con los años en el mismo lugar en que hoy se alza el anillo de piedra, hierro y ladrillo, levantado en el último tercio del pasado siglo; una de las plazas de toros más bellas de toda España.

“ … y, por en medio, esas dos horas de presenciar el alegre juego de la muerte sobre el amarillo albero de un redondel impregnado de aromas salinos y acariciado por el soplo de los vientos marineros… ”.

Palco_Tendido• Arquitectura y construcción

Forma su planta un polígono regular de sesenta lados, con un diámetro de 99.80 metros; superficie repartida entre una galería exterior, un anillo a doble planta que ocupan los palcos y las gradas cubiertas, y la escalonada zona de tendidos, con un total de dieciséis filas; el aforo supera las doce mil localidades. El redondel de 60 metros de diámetro -uno de los más amplios que existe- queda separado de los espectadores por dos metros de callejón de barrera. Pero aún no son las dimensiones lo más importante que destacar; sino, sobretodo, esa alegría luminosa y colorista, ese “duende” misterioso que da esa gracia arquitectónica a la Fiesta taurina en esta ciudad, un aire especial.
Fue construida por una Compañía, integrada por un grupo de ilustres patricios a quienes presidía D. Tomás Osborne Böhl de Faber -descendiente de la familia de la ilustre escritora Fernán Caballero-. Con motivo de la celebración del Centenario de la Plaza, se le dedicó otro azulejo, frente por frente, al que recuerda la inolvidable frase de Joselito “El Gallo”.
La inauguración tuvo lugar los días 5 y 6 de junio de 1880, con una doble corrida en la que Antonio Carmona “Gordito”, de Sevilla y el cordobés Rafael Molina “Lagartijo”, lidiaron toros de Anastasio Martín y de Saltillo. Bordador, llevaba por nombre el primer toro que se lidió en nuestra Plaza. Y aún luce su bien coronada testa en el antepalco regio del coso taurino.

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• Figuras de la Tauromaquia

A partir de entonces, pocas figuras importantes de la tauromaquia habrán dejado de pasar por esta Plaza de tan celebrado renombre, que ha sido testigo de la enconada competencia entre “lagartijistas” y “frascuelistas”, de la hombría de D. Luis Mazzantini y el pundonor del sanluqueño Hermosilla; que vivieron las inefables jornadas de “Guerrita”, el diestro sin competencia; y entró en el nuevo siglo con “Machaquito” y “El Bomba”; que conmemoró en 1912, con solemne corrida regia, el primer centenario de las Cortes de Cádiz; que admiró el toreo sabio del gran Joselito y estalló de emoción ante los ceñidos muletazos de Juan Belmonte… Y después, Manolete “el Monstruo”; los Ordóñez, los Vázquez, los Bienvenida, el toreo largo de Dominguín, la revolución de “El Cordobés”…
Para conmemorar la inauguración del palco real por parte de S.M. el Rey D. Juan Carlos I, se colocó en el pasillo de entrada un azulejo con el siguiente texto: “El 2 de agosto de 1998 S.M. el Rey D. Juan Carlos I honró con su presencia esta Plaza e inauguró el palco regio siendo Alcalde – Presidente del Excmo. Ayuntamiento el Iltmo. Sr. D. Hernán Díaz Cortés y se corrieron toros de Jandilla, que lidiaron los espadas Emilio Muñoz, Miguel Báez “Litri” y Manuel Díaz “El Cordobés”.
Todas las épocas de la historia del toreo, todas las competencias apasionadas que ha establecido el clásico dualismo español, han cumplido años en la Plaza de El Puerto. Por eso, hacer historia de la Fiesta de toros en esta Plaza, es así como ofrecer un panorama de lo que ha sido, en el correr de los tiempos, la historia de la llamada Fiesta Nacional. Es… ofrecer, en un transparente catavino portuense, una olorosa copa de vino español.

“ …que admiró el toreo sabio del gran Joselito y estalló de emoción ante los ceñidos muletazos de Juan Belmonte… ”

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Dos poesías de poetas locales alusivos a la Real Plaza:

“Me viera yo en tus carteles
una tarde marinera
haciendo con tu bandera
señas a mis timoneles.
Lejos de los redondeles
no sé que sangre te espera,
ni que torillos abantos
te acribillan a cornadas,
plaza real, coronada
de grimpolas y lepantos”

Aquilino Duque

Cuando Andalucía,
la dueña y señora de toda alegría,
se dice altanera:
«Ahí van mis tesoros
de gracia, de arte y simpatía»,
sale una cualquiera
corrida de toros.
Sale una cualquiera… Pero en el concierto
de tanta corrida famosa
la única, la grande, la hermosa,
la encierra esta frase: «¡Toros en El Puerto!»

Augusto Haupold Gay


Mulillas

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